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domingo, octubre 24, 2021

En tiempos de pandemia, el CEO debe equilibrar la estrategia y la ejecución en todo momento

Virgilio A. Cordón

“La necesidad de los gerentes de impulsar planes que den resultados a corto plazo y replantear su estrategia dada la pandemia no es opcional”.

Si bien todos los líderes deben hacerlo, las investigaciones muestran que son pocos los que tienen la capacidad de llevar en sus manos estrategia y ejecución de forma simultánea. Los gerentes más jóvenes tienen mayor capacidad de desarrollar estrategias, pero carecen de la experiencia necesaria para poder implementarlas.  Esto está ocasionando problemas en las juntas directivas, dado que ellos prefieren ver primero que el gerente puede dirigir a la organización antes de pensar en nuevos retos.  Si no se maneja el equilibrio entre estrategia y ejecución, puede haber una falta de alineación entre los directores que piensan que los resultados a corto plazo en la pandemia son vitales (dado el impacto que tuvo en el estado de resultados), versus los Gerentes que se centran en la visión y estrategia.

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Algunos errores que se han encontrado por parte de los CEO son:

a) No anticipar e implementar los cambios que requiere la organización para poder ejecutar, debido a los efectos de la pandemia,

b) Subestimar las capacidades reales de ejecución,

c) Centrarse en temas estratégicos, dejando a un lado el acompañamiento y empoderamiento necesarios para que los gerentes de línea ejecuten de forma adecuada.

“El CEO primero debe demostrar que entiende perfectamente la situación actual de la organización y que está en la cima de la ejecución.  Luego deberá proponer cambios estratégicos con pensamiento a futuro, sin dejar de maximizar los rendimientos a corto plazo”.

¿Qué hacer entonces? La solución consiste en contar con un marco de referencia que proporcione una visión clara de las fases clave:

1) Defender la base del negocio: Esto implica restablecer la estrategia para las unidades principales del negocio y alinearse con la junta directiva en lo que respecta a los objetivos a corto plazo. Para ello, el CEO deberá hacer a un lado actividades que no generen valor agregado e implementar un sistema operativo sólido para maximizar los retornos en el corto plazo, mostrando en todo momento prudencia, flexibilidad y determinación para modelar el comportamiento de su equipo de trabajo.

2) Actualizar la estrategia: Después de haber trabajado rigurosamente en la fase 1, el CEO debe centrarse en enfocar su estrategia y ejecución para identificar y cambiar las formas del negocio principal, ampliando su base de clientes o entrando a mercados emergentes.  Esto implica para el CEO trabajar con su primera línea para refinar la visión, objetivos y prioridades estratégicas y presentarla a junta directiva para que se apoyen las inversiones necesarias. 

3) Implementación: La última fase, implica que a nivel estratégico se deberá de analizar e implementar las mejores metodologías para implementar la fase # 2. En cuanto a la ejecución, el objetivo será fomentar  la innovación y fortalecer a la organización internamente, principalmente seleccionando a las personas adecuadas para liderar iniciativas clave y si es necesario, transformar la cultura para que esté más abierta a experimentar y se incline a la acción. Las tres fases deben acompañarse de un buen plan de comunicación interno a todo nivel.  Hay que señalar que, en cada una de las tres fases, van de la mano tanto el pensamiento estratégico como la ejecución.

Importante que cuando el CEO presente a junta directiva, demuestre un profundo conocimiento y análisis de la posición de la organización, identificando prioridades y liderando la ejecución.  Después, el CEO deberá presentar su análisis a futuro, contemplando las nuevas oportunidades y recursos necesarios para implementar su estrategia a futuro.  Éxitos.

 

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