Mario Mérida. Escritor, comunicador y docente univeritario
Recientemente se conoció por medios de comunicación, redes sociales y otros medios electrónicos la aparición del colectivo por la Convergencia Nacional liderada por el Cardenal Álvaro Ramazzini (03/10/2022), con la finalidad de “rescatar a Guatemala de las graves violaciones a los derechos humanos”.
Es claro que el colectivo en mención surgió del análisis de la situación actual del país, tal como lo expresó el Cardenal Ramazzini:
“… hemos llamado a una convergencia nacional de resistencia pacífica, no violenta, para tratar de agrupar a muchos sectores y personas que tengan estos ideales[1], de que el país debe cambiar y que todos debemos ayudar a que cambie”[2].
En este momento es apresurado garantizar una masiva alineación ciudadana con el llamado del Obispo Ramazzini, aun cuando uno de los participantes lo dio por sentado, asegurando que;
“Es una acción de la población, es acción ciudadana frente a los desastres y todas las violaciones que se están dando al Estado de Derecho, lo que busca es poner en la agenda pública el derecho a la resistencia, es decir estamos declarándonos en resistencia[3], lo cual es muy grave (…) ese es el objetivo principal, rescatar a Guatemala de las graves violaciones a los derechos humanos que se están dando en el país”. No obstante, es innegable que algunos pobladores se unirán con a este colectivo, dándole cierta relevancia.
Entiendo lo expresado por el Cardenal. Por eso incomodan los comentarios falaces, expresados por uno de los participantes en la conferencia, opinando que:
“la ciudadanía en Guatemala ha dicho basta, perdimos el miedo y ahora alzamos la voz para decir fuerte y claro que el gobierno presidido por Alejandro Giammattei condujo al país hacia una dictadura y convirtió el Estado en disfuncional”[4].
Imagino que la intención de monseñor Ramazzini, es sacar al pueblo de la anomia[5] actual, que hace disfuncional la democracia. Es decir, reconociendo que la democracia es legitimidad, legalidad y continuidad del Estado.
Qué es democracia
El tema requiere ahondar en las variadas definiciones sobre la democracia, propuestas por diferentes académicos, que no agotan su conceptualización, pero indudablemente enriquece cualquier conversación. Rodríguez Burgos, (2010)[6], menciona algunas características definidoras de la democracia directa, que:
“… permite a los ciudadanos involucrarse directamente en los asuntos públicos, discutiendo o debatiendo las decisiones que debían tomarse para el mejoramiento de la sociedad”. Aclarando, que debe:
“… contemplar a todos los ciudadanos para debatir acerca de los asuntos públicos o problemas que enfrentaba la sociedad, es por ello por lo que surgió la democracia representativa…”.
Una sola definición de democracia es complejo. Por esa razón resulta más conveniente para fines de su entendimiento plantearla como:
En cuanto a la democracia participativa, explicada juntamente con Sáenz López, resaltan que:
“… los ciudadanos deben ser más activos, informados y racionales no sólo para elegir a sus representantes, sino también para participar en la toma de decisiones”. Que se espera lograr por medio de una participación de la ciudadanía “educada, con cultura política e incluso en debates públicos que permitan discutir las diferentes opciones”.
Tipos de democracia
La autora Rodríguez, cita a otros autores para explicar acera de la democracia liberal, social y económica, los cuales cito a continuación. Carter, (2005)[7], le atribuye a la democracia liberal, una mayor libertad para que los individuos busquen:
“…mayores libertades civiles, de expresión, de asociación, con la mínima interferencia por parte del Estado para contribuir al bienestar social de todos los ciudadanos”.
El liberalismo económico se asocia en un sentido laissez faire, esto es, de libre mercado, donde se debe dejar que el mercado se ajuste por sí mismo con la interferencia mínima del Estado.
Sartori (2002), considera que la democracia social está:
“… en la igualdad, en donde los miembros de la sociedad se vean y se traten como iguales”. A la que Moya Palencia, 1982)[8], indica que: “Además incluye la efectividad de derechos sociales y la disminución de las desigualdades sociales para toda la población”
El término democracia económica, fue tomado por la autora de Marx C. (1999)[9]: quien la considera un modelo de democracia directa, caracterizada por “… igualdad y libertad” y para alcanzarlas:
“ se debía buscar la eliminación del Estado, y al ser todos los ciudadanos iguales, se daría una planificación de la economía con una mayor eficiencia en el uso de los recursos traducidos en un mejoramiento para todos por igual”. Condición inalcanzable en el mundo actual en el cual los Estados y particularmente los gobiernos son los interlocutores primarios de las naciones.
El debate y la tipificación acerca de la democracia, tiene tanto respuestas como académicos, expertos, politólogos y organismos internacionales, ahondan en el submundo de sus caracterizaciones y aparecen otros tipos de democracia como la deliberativa, la consensual, la procedimental y la constitucional, que se explican desde el punto de vista personal por si solas. No obstante, para fines académicos necesitan de una conceptualización.
Democracia y gobernanza
Independientemente del tipo de democracia que una nación decida adoptar, lo cierto es que la motricidad de esta descansa en la gobernanza[10]. Lo que obliga a interiorizar acerca del concepto de gobernanza.
Tomando en consideración la advertencia acerca de lo distintivo se este concepto según Aguilar L (2008 )[11], el cual es:
“… mostrar el hecho de que la dirección de la sociedad trasciende la acción gubernamental, puesto que los gobiernos, para reconstruir la posibilidad de que sus sociedades no entraran en decadencia y alcanzaran sus metas en el campo económico y social, tuvieron que integrar a su deliberación y acción a agentes económicos y sociales”. A pesar de que estas no concuerden con la lógica de las políticas públicas como las conocemos, criticadas por su ineficacia. La cual en su sentido descriptivo:
“… alude a la mayor capacidad de decisión e influencia que los actores no gubernamentales (empresas económicas, organizaciones de la sociedad civil, centros de pensamiento autónomos, organismos financieros internacionales) han adquirido en el procesamiento de los asuntos públicos”. Así como:
“… nuevas formas de asociación y coordinación del gobierno con las organizaciones privadas y sociales en la implementación de las políticas y la prestación de servicios”
Desde los organismos internacionales, en este caso el PNUD[12], la gobernanza es:
“… el ejercicio de autoridad política, económica y administrativa para manejar los asuntos de la nación. Es un complejo de mecanismos, procesos, relaciones e instituciones por medio de los cuales los ciudadanos y los grupos articulan sus intereses, ejercen sus derechos y obligaciones y median sus diferencias”
Para fines del presente artículo es importante cerrar este breve recorrido teórico, con la definición que Kooiman, quien la describe como: “… una mezcla de todo tipo de esfuerzos de gobierno por todo tipo de actores sociopolíticos, públicos y privados; que ocurren entre ellos a niveles diferentes, en diferentes modos y órdenes de gobernanza. Estas mezclas son ‘respuestas’ sociales a las ‘demandas’ persistentes y cambiantes, en el contexto de una cada vez mayor diversidad social, dinámica y compleja”.
Conclusión
El surgimiento de la convergencia encabezada por monseñor Ramazzini, evidencia la ausencia de gobernanza en el país. Generalmente, se cree que la población tiene mayor relevancia en la antesala de procesos electorales generales, endulzando su mente con ofertas populistas y la promesa de su implementación por medio de políticas. Cada cuatro años los votantes esperan la implementación de una “nueva gestión pública”[13], generadora de cambios, la cual conlleva, entre otras acciones:
a. Rediseño de las organizaciones públicas, en busca de mayor eficacia y eficiencia del aparato administrativo estatal…, b. Creación de un nuevo marco de responsabilidad basado en la exigencia de resultados, y “orientación al cliente”; Identificación y creación de centros, unidades o agencias, con facultades delegadas de gestión…, d. Separación de los roles planificador y productor, sustituyendo la coordinación jerárquica por una coordinación contractual con competencia entre proveedores que dispondrían de autonomía de gestión…”
A estas alturas del periodo gubernamental, con un plazo de tres meses para la convocatoria a elecciones generales, es poco o casi nada lo que puede hacer cualquier movilización popular. En este momento corresponde fomentar la cultura política, estimular la participación cívica como lo sugiere la democracia directa: “… discutiendo o debatiendo las decisiones que deben tomarse para el mejoramiento de la sociedad”.
La resistencia, como tal es insuficiente, sin que por esto deje de tener validez, siempre que sea acompañada de real fuerza matriz con propuestas concretas y realizables. Además promover el voto reflexivo mediante el análisis de las propuestas políticas, las calidades profesionales y éticas de quienes pretender dirigir desde la presidencia, alcaldías y diputados, los destinos de la patria.
Nuestra actuación está legitimada por los artículos 28, 33, 34, 35, 44 y 45 de la Constitución Política de la República de Guatemala, fundamentada en el principio de la resistencia no violenta “Faltó mencionar el artículo 5 – Libertad de acción-”
[2] Prensa Libre 03/10/2022
[3] Ídem
[4] Ídem
[5]Entendida según el diccionario de Oxford, como el: “Estado de desorganización social o aislamiento del individuo como consecuencia de la falta o la incongruencia de las normas sociales”
[6] DEMOCRACIA Y TIPOS DE DEMOCRACIA KARLA RODRÍGUEZ BURGOS* Universidad Autónoma de Nuevo León. . https://www.corteidh.or.cr/tablas/28806.pdf.
[7]Direct action and democracy today. Cambridge. Polity Press
[8] Democracia y participación. México. UNAM
[9] El capital: Critica de la Economía Política. México. FCE.
[10] Al parecer, el término “gobernanza” proviene del francés, de donde pasó al inglés, siendo entendido primero como “dirección de navíos”, si bien posteriormente fue ampliando su significado hacia ideas como la de gobierno, administración y dirección. Véase Sánchez González, José Juan, Gestión pública y governance, 2a. ed., Toluca, Instituto de Administración Pública del Estado de México, 2006, p. 18.
[11] Aguilar Villanueva, Luis F., Gobernanza y gestión pública, México, Fondo de Cultura Económica
[12] UNDP, Reconceptualising Governance, Discussion Paper núm. 2, Management Development and Governance Division, Bureau for Policy and Programme Support, UNDP, Nueva York, enero de 1997, p. 9.
[13] Aguilar, L. F. A. (2015). Gobernanza y gestión pública. Fondo de cultura Económica



































