Día del Trabajo o Día del Colaborador

Mario Mérida. Escritor, comunicador y docente universitario

Para comprender el significado del “Día del trabajo”, hay que recordar las reivindicaciones sociales y laborales en favor de las clases trabajadoras, promovidas durante el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional en Francia (1889), en homenaje a los mártires de Chicago, EE. UU, que fueron ejecutados durante la presidencia de Chester Alan Arthur (1981-1885) por la exigencia laboral de ocho horas, iniciada años atrás por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo y la American Federation of Labor. Es por ello que en EE. UU, Canadá y otros países se celebra el primer lunes de septiembre el Labor Day, con lo que se conmemora el desfile realizado el 5 de septiembre de 1882 en New Yok, por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo.

En Guatemala, los orígenes del día de trabajo están vinculados con los cambios que trajo consigo la Revolución de 1944, los que se implementaron durante el gobierno del presidente Juan José Arévalo Bermejo, con la aprobación del Código de Trabajo (1947).

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Los datos anteriores pretenden provocar la reflexión de los lectores de este espacio de opinión sobre el trabajo, con la humilde intención de apreciarlo como una institución y, no simplemente una actividad para hacerse de un salario, cuya simpleza lleva convertirnos en uno más del ciclo consumista, para obtener cierto grado de satisfacción emocional, que nada tiene que ver con la dignidad que el trabajo provee. Y, que enaltece el escritor Corazón Gonzáles, Rafael (1999. P. 127), en su libro FUNDAMENTOS PARA UNA FILOSOFÍA DEL TRABAJO, en el que considera:

“La dignidad humana, en cuanto a que puede crecer, depende del modo como el hombre oriente su vida, del destino que le dé a su trabajo. Por eso, en buena medida, el trabajo es la manifestación de la dignidad humana”.

Max Scheler, citado por Anzalone*, afirma:

 “… que se trata de una experiencia específicamente humana de transformación del mundo más próximo y que se alimenta de la relación práctica”; entre tanto para Scheler: “… el trabajo desvela de modo excelente su estructura ética y antropológica” yAnzalone, Angelo* en su ensayo “ELEMENTOS PARA UNA PERSPECTIVA FILOSÓFICA DEL TRABAJO”(2014), aporta dos aspectos interesantes de este, explicando la dicotomía entre existencialismo y marxismo, colocando al primero, como: “… al hombre encerrado en sí mismo, en una aridez moral y social, en la esterilidad de su particularidad” y el segundo “…  en cambio, le lleva a extremos del sacrificio del individuo a favor de la organización total”, que se relacionan con posiciones políticas ideológicas útiles para generar conflictos, que a la larga no han ayudado a enaltecer el trabajo.

Lo cierto es que la ideología no debería tener espacio en una actividad natural del ser humano. No obstante, en nuestro país es una condición para laborar o permanecer cesante, tanto en el ámbito público como el privado.  Es decir, la contratación está condicionada por la interpretación de los antecedentes -izquierda o derecha- del postulante, que incluye sus relaciones internacionales para determinar, si los aspirantes son pro o antinorteamericanos. Por ello es común escuchar la frase ¡Usted, no es bien visto por la embajada!  Otros agregaran ¡Qué pena!…

La pregunta por resolver es, ¿Qué hace a la persona de izquierda o de derecha? Generalmente se conoce que estos términos surgieron con la Revolución francesa (1788-1799).  Loeaza Soledad[1] explica que:

“la derecha defendía los derechos de la monarquía y el orden jerárquico y corporativizado del Antiguo Régimen”, de lo que se deduce que la izquierda representaba los intereses del pueblo; como lo presenta Sartori Giovanni[2], para quien “La ‘izquierda’ es (era o debería ser) la política que apela a la ética y que rechaza la injusticia. En sus intenciones de fondo y en su autenticidad, la izquierda es altruismo”.

Si aceptamos las generalidades expuestas acerca de los términos izquierda o derecha, ¿Qué tanto importa esta filiación política en la actividad laboral? Quizás, es saludable y rentable contar con trabajadores -colaboradores- de ambas corrientes. Los de derecha defenderán el orden establecidos -Estado de Derecho- y los de izquierda actuarán con ética y altruismo, una simbiosis impactara positivamente en las relaciones laborales y en consecuencia, en la continuidad del negocio.


[1] “Nexos que en el contexto de la Revolución Francesa” https://www.milenio.com/politica/izquierda-derecha-politica-origen-terminos-significado

[2] “La democracia en 30 lecciones” https://www.milenio.com/politica/izquierda-derecha-politica-origen-terminos-significado