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lunes, julio 26, 2021

Desarrollo Integral: Una visión centrada en las personas

María Renée Estrada

A partir de mi formación landivariana como diseñadora industrial, descubrí y comprendí el diseño como un eje transversal en la construcción y desarrollo de todo, incluso de la sociedad. Por tal razón, hice propia la frase de Viktor Papanek que señala claramente que el diseño se ha convertido en la herramienta más poderosa con la que el hombre da forma a sus herramientas y entornos (y, por extensión, a la sociedad y a sí mismo).  He escrito sobre esto en otras ocasiones y desde distintas perspectivas, y seguramente lo seguiré haciendo.

Las metodologías de diseño más exitosas y vanguardistas tienen un objetivo muy atinado: el usuario, la persona (sujeto activo y parte fundamental del proceso de diseño). En el proceso de diseño las preguntas han evolucionado del “qué estamos diseñando” a “para quién(es) estamos diseñando”. ¿Quiénes son esas personas? ¿Dónde viven? ¿Cuál es su contexto, su día a día, sus preocupaciones, vicios y virtudes? ¿Cuáles son sus habilidades e intereses? ¿Cuáles señalan como sus problemáticas más profundas e imperantes de resolver? Y así, un sinfín de otros cuestionamientos que podrían surgir desde un auténtico ejercicio de empatía.

Liderar implica entonces cultivar esa herramienta, ese asset, esa habilidad y esa virtud: la empatía. En paralelo a cualquier otro medio de formación técnico. Por esta razón, la empatía es una habilidad blanda crucial para quienes buscan liderar desde los distintos sectores del país.

La empatía nos obliga a salir de nuestra burbuja, de nuestro espacio, realidad, ideas y costumbres. Nos invita a conocer al Otro, en sus propias circunstancias, contexto y condiciones. La empatía es toral para el diseño centrado en las personas, y este último es un pilar fundamental en el diseño, planificación y construcción de cualquier cosa. 

Por esta razón, el planteamiento que propongo estudiar, analizar y profundizar es el siguiente: ¿Cómo podemos lograr un auténtico desarrollo integral en el país, partiendo del diseño centrado en la persona a través de la empatía? ¿De qué manera podemos mejorar sustantivamente la economía de la población, la institucionalidad, el capital humano, la infraestructura y los servicios básicos en Guatemala, tomando como punto de partida el bienestar genuino de cada guatemalteco? ¿Cuál es la mejor forma de integrar junto a la opinión de expertos, la percepción de los individuos y guatemaltecos de a pie? ¿Qué es necesario hacer, y cómo, para incluir como eje transversal a estas soluciones el combate a la corrupción y la captura del estado? Las respuestas que pueden y deben surgir de este ejercicio, individual y colectivo, son amplias y diversas, además y sobre todo de completamente necesarias.

El desarrollo integral de nuestro país pasa directamente por el mejoramiento de la calidad de vida de cada guatemalteco desde una visión centrada en la persona, sobre todo si creemos que la dignidad de la persona es el valor fundamental de una sociedad decente, y esto incluye: Inversión en capital humano, fortalecimiento y crecimiento de las economías locales y las MIPYMES, solidez institucional, infraestructura y servicios básicos de calidad, entre otros.

Una visión país de desarrollo integral requiere pensar en cada una de las personas que le integran, con sus generalidades y particularidades también. Ese es el reto.

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