Julio AbdelAziz Valdez
Nada nuevo en el frente diría el soldado a su superior en busca de información, así es, una conferencia de prensa anuncia el nuevo colectivo de izquierda que será el numero, 20 o 30, no sé ya perdí la cuenta, desde las elecciones de 1974 cuando diversas agrupaciones se unieron contra el supuesto fraude electoral y pasando por la convergencia de “lideres de la sociedad civil” cuando se produjo el autogolpe de Estado de Serra Elías, y el actual.
De todas estas convergencias podemos ir sacando algunas tendencias y, señalar algunas particularidades que hacen de la actual algo aún más risible que las anteriores. Empecemos por dejar bien en claro que todas, absolutamente todos esos intentos de coalición las han realizado políticos con intereses políticos, ¿no es obvio? Pues no, no lo es y es que para empezar por la diferencia de esta con las anteriores esta esta encabezada por un religioso lo que intentaría darle una imagen de solvencia moral como sucede con indígenas sosteniendo una vara edilicia muchas veces mandadas a hacer por ellos mismos, y con ello suponen que no son políticos sino “seres de luz” nada mas alejado de la realidad.
Pero regresando al tema de los políticos buscando intereses políticos; nos encontramos con la estrategia, ya pasada de años, de intentar de acceder al poder o ejércelo sin la inconveniencia de una estructura partidaria, en una democracia los contrapesos esto es válido en tanto que es una forma de limitar el poder de los gobernantes, contradictoriamente a lo que ellos mismos señalan dicen mucho de la robustez del sistema democrático. Los políticos de izquierda auto embadurnados de superioridad moral plantean que el sistema esta mal y aun cuando no lo digan abiertamente, suponen o venden la idea que estarían mejor con ellos, lo que al final define nuevamente a estas agrupaciones y es su objetivo electoral, pero… ¿y no hay un cura y monjas a su alrededor? ¿no es prueba de que no es político? no es la primera vez que religiosos en especial los católicos incursionan en la política, motivados por lo mismo que todos los demás: poder.
El sueño guajiro de una izquierda unida llegando al poder para hacer los cambios que el pueblo necesita y exige es el horizonte discursivo detrás de estas entelequias, en realidad su deseo es imponer el sesgo y los cambios en función de hacer realidad la idea retorcida de democracia correctiva y estatista, la destrucción de la propiedad privada y las libertades de expresión que usan ahora en la llanura, y peor aún el objetivo ahora darle aliento al catolicismo secuestrado por sectas de izquierda para que no sea desplazado de una vez por todas por cientos o miles de congregaciones evangélicas que protestan ante estos políticos con sotana dejando vacías las iglesias, claro de esto ellos no dan fe porque siguen sosteniendo que solo el presentarse en sotana y un enorme crucifijo es suficiente.
Otra convergencia, frente, coordinación, acoplamiento o apareamiento momentáneo desde la rimbombancia discursiva, y por si fuera poco, ex funcionarios del corrupto gobierno de Álvaro Colom y la que en ese entonces es su esposa intentan ser consagrados en las benditas aguas de la amnesia colectiva de quienes considerándose de izquierda, más indígenas ahí sentados como la versión navi de la reivindicación culturalista y aun mas risible un Monseñor como representante de una iglesia, no religión, que se niega a dejar el colonialismo y sus años de lucha en las montañas de donde fueron expulsados.
Pues no, esto es mas de lo mismo, discursos, exigencias, menciones de prensa, animadas y encendidas reuniones invocando a los dioses de la liberación San Fidel, San Chávez y San Daniel para que les aparezca el dinero que tanto necesitan y que tanto desean que los pobres no tengan, dólares de la siempre solidaria cooperación internacional, canchitos, canchitas y canchites (para ser inclusivos) y les de a manos llenas dinero para talleres, material educativo, performances, montaje de escenarios, transporte y alimentación para quienes en las comunidades esperan la convocatoria.
Otra vez, la insensatez y el discurso apologético del delito con sotana a la cabeza, que viva la democracia.

